Corrupción, nepotismo, autoritarismo… la marca de los presidenciables

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A un mes de la elección, un llamado se ha vuelto persistente en todas las opciones políticas independientemente de sus posibilidades de triunfo: Andrés Manuel López Obrador llama a ”votar parejo”; Ricardo Anaya al “voto útil” que alcance a todos los candidatos que lo acompañan; José Antonio Meade, pide “3 de 3”, o “6 de 6” y así, dependiendo la cantidad de cargos que se disputen en el lugar que visitan.

El asunto es de aspiración a la hegemonía, o bien, a la pretensión de contar con un congreso y gobernadores afines, bajo el argumento de que sólo así se puede avanzar en llegar a la Presidencia.

La cuestión radica en quiénes son los que acompañan a los candidatos presidenciales, ya sea en las postulaciones a diputados y senadores, o en los cargos legislativos o de gobiernos locales. Y, naturalmente, ninguno sale bien librado.

El golpeteo a López Obrador ha colocado en el centro del mensaje de José Antonio Meade, a Nestora Salgado que, como todo candidato o candidata, debe ser sujeta al escrutinio público. Sin embargo, las mentiras y el sesgo clasista de esa impugnación discursiva y legal, no parecen ser el mejor ejemplo para cuestionar al tabasqueño, pues hay otros perfiles que sí hacen vulnerable su oferta.

Por ejemplo, es más fácil cuestionar la designación de Julián Leyzaola como candidato a diputado. Con denuncias por violaciones graves a derechos humanos, no puede sin embargo convertirse en acicate de los opositores, pues en el contraste, las otras alianzas tienen de todo: Por México al Frente, postula a Miguel Ángel Mancera, que como jefe de gobierno convirtió a la Ciudad de México en la entidad con más agresiones a periodistas y defensores de derechos humanos, notorio su talante represivo en contra de la protesta social.

O bien ¿qué podría decir el candidato del PRI al respecto cuando los gobiernos de los que ha formado parte, más allá de personalizar, se han caracterizado por ser los períodos más oscuros en la violación de derechos fundamentales y ataque a quienes se les opusieron?

Los señalamientos de Meade y de Ricardo Anaya, han considerado también cuestionar a López Obrador por incluir a sus hijos en la estructura partidista. Y ese es otro tema en el que todos quedan mal. La coalición que encabeza López Obrador no postula a sus hijos, como si lo hace Por México al Frente entre muchos casos, en Veracruz, donde el gobernador Miguel Ángel Yunes, intenta heredar el cargo a uno de sus hijos, o en Puebla, donde es candidata la esposa de Rafael Moreno Valle –por cierto, otro con altos índices de violación a derechos humanos y represión durante su período–, al gobierno del estado.

En el PRI, están Sylvana Beltrones, hija del poderoso Manlio Fabio, esposa del actual senador Pablo Escudero, como candidata al Senado, lo mismo que un hijo de Emilio Gamboa Patrón, por mencionar dos ejemplos inmediatos de quienes han convertido las fracciones legislativas del PRI en un feudo personal desde hace años.

Sin embargo, poco se apunta al hecho de que dos hermanos políticos, Rutilio Escandón y Adán Augusto López Hernández, de manera inminente podrían gobernar, respectivamente, Chiapas y Tabasco, un amplio territorio para cuñados con cercanía a López Obrador.

Y así podemos seguir: más parientes; sindicalistas polémicos; exgobernadores y exalcaldes con pasivos morales y legales; actores, deportistas y comunicadores o gente poco preparada para el servicio público; políticos acusados de corrupción o con procesos penales pendientes; empresarios con fortunas construidas al amparo del poder… En todas las coaliciones hay a quienes se debe someter al escrutinio y, apelando a la razón, definir si el “voto parejo”, el “voto útil” o el “3 de 3”, es viable o colocará en el poder a los peores más allá de campañas negras o contracampañas.

Deja un comentario